La Tragedia del Humanismo Contemporáneo

“Al pensamiento moderno se le ha aplicado, y no sin razón, el rótulo de «babelismo»; y en verdad, nunca los espíritus de los hombres estuvieron tan profunda y cruelmente divididos como hoy. Las doctrinas y las creencias, las tradiciones espirituales y las escuelas de pensamiento entran en conflicto sin que les sea posible comprender siquiera los signos que las otras emplean para expresarse.” (J.Maritain)

 

¿Cómo ha sido posible llegar a una situación tan dramática y destructiva?

He aquí una síntesis del análisis de Jacques Maritain, desde el punto de vista de “la lógica concreta de los acontecimientos históricos”, esto es, de la dialéctica del humanismo moderno centrado exclusivamente en el hombre, que lleva a las la raíces de los males y desajustes que afectan a la cultura contemporánea en su constitución misma.

En la primera etapa de la época moderna, Descartes, Rousseau y Kant contribuyeron a crear una imagen del hombre “altiva y espléndida, indestructible, celosa de su inmanencia y de su autonomía y, finalmente, buena por esencia”. Tal imagen rechazaba toda intervención externa, cualesquiera fuese su procedencia, ya se tratase de la «fe», de la «tradición filosófica», de la «ley natural», del «bien común» o de la «realidad objetiva» del mundo. Y el resultado no podía ser otro que un proceso de degradación paulatina y creciente, trágico según Maritain, de la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del deber ser de su vida en el orden cultural y de la idea que se forja de Dios.

a) La tragedia del hombre.- Ya en el siglo XIX, aquella imagen orgullosa del hombre recibe dos golpes profundamente humillantes. 

• El primero lo proporciona Darwin y la aceptación de su «teoría de la evolución», en virtud de la cual el hombre tiene un ‘origen simiesco‘. Lo grave de tal teoría de evolución biológica es que no reconoce ninguna discontinuidad metafísica entre el mono y el hombre, de modo que, por falta de una intervención «creadora», el hombre no es algo nuevo en la serie, sino un espécimen más, un simple «eslabón» más en la cadena evolutiva.

• El segundo golpe a la imagen altiva del hombre del racionalismo, “el golpe de gracia” según Maritain, lo da Freud en el «orden sicológico».

“¿En qué se ha convertido el hombre de nuestros días para el pensamiento racionalista y naturalista? Tan bajo ha descendido el centro de gravedad del ser humano, que ya no hay, propiamente hablando, personalidad para nosotros, sino tan sólo el movimiento fatal de las larvas polimorfas del instinto y del deseo, y toda la bien regulada dignidad de nuestra conciencia personal parece una máscara engañosa. En definitiva, el hombre no es sino un lugar de cruce y de conflicto de una libido, ante todo sexual, y de un instinto de muerte“. 

b) La tragedia de la cultura.- En cuanto a la cultura, Maritain describe este proceso de decadencia en tres “momentos” o etapas de desarrollo. 

• El primero es el momento «clásico» (siglos XVI y XVII), correspondiente a la etapa del ‘naturalismo cristiano’, en el que la cultura, todavía concebida bajo la protección divina, deja de estar orientada a un fin sobrenatural, para concentrarse en una finalidad puramente terrestre: el dominio del hombre sobre la naturaleza.

• En una segunda etapa, el momento «burgués» de la cultura (siglos XVIII y XIX), la finalidad exclusivamente terrestre de la cultura niega toda finalidad sobrenatural a la que pudiera estar ordenada. Ahora, la cultura procura liberar al hombre de toda «superstición religiosa».

• En la tercera etapa, con el momento «revolucionario» (siglo XX), toma vida el «materialismo» en sus formas más extremas de ‘ateísmo’ y ‘violencia’.

c) La tragedia de Dios.- Por último, en lo relativo a la imagen que el hombre se forja de Dios, la dialéctica del humanismo antropocéntrico sigue su curso en forma análoga al proceso decadente de la cultura. 

• Primero tenemos al Dios de Descarte, mero garante de la dominación del hombre sobre la materia.

• En seguida, viene el Dios de Hegel y los grandes metafísicos idealistas: un Dios abstracto, transformado pura y simplemente en una idea.

• Por último, “Nietzsche sentirá la terrible misión de anunciar la muerte de Dios”.

“¿Cómo podría Dios vivir aún en el mundo en que su imagen, es decir, la personalidad libre y espiritual del hombre, está a punto de ser borrada?”

Jacques Maritain. LA TRAGEDIA DEL HUMANISMO

 

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